I
El cielo estaba muerto, solo frio vacío llenándolo todo, tanta muerte y abandono me formaron y nutrieron la nostalgia de mis días, solo pude hasta aquí, imaginé un día que fui feliz, vi los ojos del amor, recuerdo que creí abrazar al amor y protegerlo, pero de algún modo el amor que imagine era el disfraz del dolor que me fue enviado para quebrar mi alma. Imaginé todo esto, y se sintió tan real, pero solo imaginé que el amor era en verdad la antítesis de eso y me dió muerte diaria hasta acabar con los trozos de semi- fe que me habitaron. Aún tengo materia, carne y habito como sombra en el mundo de los imbéciles, disfrazada de carne con bata blanca, imagine que alguna vez fui feliz y me duele estos trozos de materia pq le s permiso de engañarme con la idea del amor, ahora sigo muerta en trozos como desde el inicio pero hay un dolor nuevo una muerte imaginaria del amor que una vez imaginé.
II
Todo intento por salvarme, me fue llenando de ausencia. Por preservarme me perdí, por cuidar lo amado, recibí luego el aviso de ser yo la dadora de muerte, asesina dicen los adoctrinados.
Intenté decirles que no fui yo, que solo amor hubo en mis actos pero desde siempre seré y fui para la personas con las que existía hasta antes del derrumbe, la asesina de mis padres.
Así de a poco me fui matando, lo merecía la asesina merece la muerte lenta de lo cotidiano. Perdí el amor y a la yo que fui cuando imagine que era feliz y fui dadora de vida, un día, hace tanto tiempo, que es seguro que jamás fue real. Sin embargo, ahora tengo un frio abismo en lo que ha quedado materia de entre los escombros de mí misma, además de una certeza de muerte rutinaria pero mas cercana que nunca ante la misma nada que me formó. Esto que soñé o imaginé, estos ojos del amor que eran muerte diaria, me devolvieron al principio del que estuve huyendo desde el día primero, cuando la epifanía del absurdo envolvió mi pequeño corazón y lo convirtió en cenizas.
Y el amor imaginario anduvo rondando estos días. Pero no sabían que desde hacía años me había entregado al olvido y a la muerte.
III,
Jamás quise ser esto que existe, este muerto pre humanoide lleno de lastimera ausencia, esperando que el hastío por fin me de la fuerza para volver a la congruencia de lo irrisorio, me encuentro entre el adiós al amor que imaginé y la muerte de mi carne. Sépase desde ahora, que nunca quise nada de esto.
IV
Ese día Sali temprano, acelerando hasta al fondo, como siempre, buscando la pared perfecta para el impacto. No encontré alguna, no puedo hacerlo. Femoral, repito en la mente, espera otro día, tal vez también sueño estos días o los imagino y la muerte ya me devolvió a la madre Nada.
V
Amanecí entre podredumbre y miseria igual que desde el inicio de mis días, me disfrace de carne con bata blanca y me dispuse a lo que sea que hago diariamente para olvidar que a mi no se me dará la muerte ni el adiós de quien fue amado, solo seré los gusanos bajo el zapato de cualquier zapata incluso del amor imaginario que inventé para salvarme. Se me dio desde el inicio la muerte y la sentencia y advertencia de haberme salvado de aborto. Así fueron mis días y las noches sorteando puñetazos de los humanos antecesores de mi maldita e inexorable puta vida. Defendí a quienes parecieron por un breve instante darme una idea nueva, como si fuera posible existir sin ausencias. Pronto comprendí que es la puta vida intentando salvarse.
Vi
Muerte del feto no abortado, sinónimo de la vida que me dió el ser imaginario inventado por los iniciadores de la pesadilla personal que me aprisiona diariamente, le llaman dios -así, con minúscula –. Ahora se que el dios de mi madre era el regalo mas increíble jamás dado a la no abortada en la que fui. Siempre senti que de verdad soy un aborto como metáfora de lo no deseado ni amado, y de quien se desea su no existencia ese ha sido la motivación de casa acto o inacto mio..