Alas,
quiero un par de alas para
salir volando de mi piel,
de mi jaula, de la pared de sangre escurrida en
palabras.
Unas pequeñas, no pido más.
Para llegar ahí.
Al monte de
la indolencia plena,
de la apatía por mi misma,
de la descentralización
de mis pensamientos,
de la inocuidad del sentimiento.
O tan siquiera una
escalera.
¿Y ellos?, destilando dolor.
Hablo de mis ojos convertidos en
sal,
en conceptos paralelos a la sinrazón.
Del color que sean,
mis
alas tendrían que cargar
todo el peso del tiempo,
de mi silencio a
mitades.
Recorrer los espacios de la no-vida.
Mis alas y yo volando
sobre la incongruencia de sombras sin manos,
bebiendo agua con sabor a
cielo,
con olor a nube,
con color del luz,
y tal vez si, solo así,
le ayudaría a mi muerte
a detener la oleada de recuerdos, de latidos,
de búsqueda entre árboles distantes.
Si, hoy mas que siempre,
clamo
por mis alas amputadas al nacer.
Se quebraron ante las miradas
de los
viejos vagabundos de la historia sin mi.
¿Quién dijo que no las necesitaría?
¿Quién me quitó la oportunidad
de ser algo más que arena?.
domingo, 9 de septiembre de 2007
Alas
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